sábado 25 de feb 2017

¡Quítate los zapatos!

2 de enero de 2017 por


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Qué rico andar descalzo y poder sentir el piso, su textura, su temperatura. Qué liberador quitarnos los zapatos, conectarnos con la tierra, sentirnos arraigados a ella. Muchas veces no le prestamos atención a nuestros pies. Quizá nos preocupamos un poco más por nuestras uñas; sobre todo las mujeres, a quienes nos encanta pintarlas de colores. Pero más allá de esto, la mayoría de las veces los tenemos olvidados. Es paradójico, los pies son “el lugar” donde finalizan un montón de terminaciones nerviosas. A través de ellos recibimos la energía de la Tierra. Nos sostienen, son nuestra base.

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Hay quienes prefieren esconderlos, y no se quitan los zapatos sino hasta el momento de ir a la cama. A mucho les aterra tocar el piso con los pies desnudos, entre otras cosas, por el temor absurdo a enfermarse. Pero, contrario a los que algunos piensan, andar descalzo es bueno para la salud. Aunque esta costumbre ancestral se ha perdido porque resulta complicado caminar sin zapatos sobre el asfalto de las ciudades, es importante recordar que al hacerlo, estimulamos los puntos de energía que tenemos en nuestros pies. Según la acupuntura y la reflexología, las terminaciones nerviosas más importantes del cuerpo están en las plantas de estas extremidades; por ello, es primordial quitarnos los zapatos: estar descalzos permite restablecer nuestro flujo energético natural.

Pero más allá de las razones energéticas, existen estudios que demuestran que caminar sin zapatos beneficia nuestro organismo en muchos aspectos, y uno de los más significativos es la disminución del estrés en nuestro cuerpo. Además, andar sin zapatos es ideal para combatir los nervios, la ansiedad y la depresión; a la vez que alivia los problemas abdominales como las úlceras y la acidez. También es maravilloso para evitar el estreñimiento, la retención de líquidos y mejorar la circulación de nuestro cuerpo.

Aunado a esto, caminar descalzos permite eliminar las toxinas acumuladas en nuestro organismo, y facilita la eliminación de grasa. Asimismo, es magnífico para desinflamar los riñones, la vejiga y los órganos reproductores; y sirve para tratar enfermedades respiratorias como el asma. Para aquellos que padecen migrañas, esto de pisar el suelo con los pies descubiertos es estupendo: reduce significativamente los dolores de cabeza.

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Existen datos curiosos acerca de las superficies sobre las que caminamos; dependiendo de cuáles sean podemos mejorar ciertas dolencias. Así pues, andar unos instantes sobre la nieve recién caída permite estimular la circulación sanguínea. Caminar sobre las piedras frías resulta grandioso para aliviar los dolores de cabeza y cuello, además de mejorar la circulación. Los que adoran andar en la arena, conseguirán fortalecer sus piernas y glúteos, y evitará la aparición de las terribles varices. Pero aquellos que prefieren el mar, deben saber que caminar sobre el agua no sólo moldea el cuerpo y mejora la circulación (sobre todo si el agua está en movimiento), sino que permite curar cualquier corte o infección que tengamos en la piel.

Una de las mejores las superficies para realizar esta actividad, según algunos estudios, es la hierba húmeda. Cada vez que caminamos sobre ésta, nuestro organismo absorbe todos los minerales que contiene la tierra, nos llenamos de mucha energía y bienestar. La tierra es una fuente de electrones que permite el buen funcionamiento del sistema inmunológico, y andar sobre ella es una manera fácil de obtener antioxidantes. También favorece la circulación sanguínea, es bueno para el corazón y el sistema nervioso, y combate el estrés: no existe nada más relajante que estar en contacto con la naturaleza.

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Acostúmbrate a caminar descalzo, no sólo por todos estos beneficios, sino por la estupenda oportunidad de aquietar tu mente: cada vez que pisamos sin la protección de un zapato, debemos estar más atentos que de costumbre, poniendo especial cuidado en donde colocamos los pies para no lastimarnos. Es una excelente manera de obligarnos a estar en el aquí y en el ahora, evitando cualquier tipo de dispersión. ¿Qué esperas?, ¡quítate los zapatos!