Buscadoras exigen equipo especializado tras entrega simbólica de insumos en SLP

Texto y fotografías de María Ruiz

Tras diversos hallazgos cada vez más dolorosos como restos humanos disueltos en ácido o abandonados en cuerpos de agua, las madres buscadoras enfrentan no solo la brutalidad de la desaparición forzada, sino también la falta de condiciones mínimas para llevar a cabo sus labores.

Guantes de látex resistentes a químicos, mascarillas especiales para ambientes contaminados y trajes adecuados, son parte del equipo que, aunque a veces llega, es insuficiente para el trabajo que desempeñan mientras remueven tierra, agua y escombro con sus propias manos.

Este jueves, el Gobierno del Estado entregó equipo táctico a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y a los colectivos de familias buscadoras, entre ellas Voz y Dignidad por los Nuestros y Pirasol.

Aunque fue un paso importante, el acto no dejó de evidenciar las carencias de los grupos, sin embargo, frente al olvido y una lucha constante, el agradecimiento también es parte de su apuesta social como buscadoras.

“Claro que vemos con gusto que el recurso federal se está aplicando, pero cada contexto de búsqueda es diferente. En Rioverde, donde trabajamos con cuerpos en ácido, en la comunidad de Agua Dulce, nos hacen falta insumos especializados. No se puede seguir buscando con lo mínimo cuando nuestros familiares están siendo deshechos con químicos”, expresó Edith Pérez Rodríguez, presidenta y madre buscadora de Voz y Dignidad Por los Nuestros SLP.

Guantes que no alcanzan, químicos que matan

La necesidad es urgente, las buscadoras insisten: los guantes de carnaza no sirven para manipular restos expuestos a sustancias corrosivas. Buscan que, para el próximo ejercicio de recursos, se destine en material aún más especializado ante los contextos de destrucción de evidencias por el crimen organizado.

“Tienen que ser de látex, un látex especial grueso, anticorrosivo, los que se acoplan a la mano, porque las arqueólogas necesitan precisión y protección. Y aún esos no sabemos si son suficientes para lo que enfrentamos”, continuó Edith.

Además dijo tener un cansancio acumulado de jornadas de búsqueda que inician a las 6 de la mañana y terminan hasta entrada la noche.

En contextos como el de Rioverde o Coahuila —donde se han registrado los casos más recientes de uso de ácido contra cuerpos—, los riesgos no sólo son físicos, sino también legales y estructurales.

“Estas prácticas se han presentado históricamente desde su inicio en Coahuila, donde ya se han documentado desapariciones con químicos desde hace más de una década. La compañera Silvia Ortiz, madre de Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz, desaparecida en 2004, nos ha mostrado cómo deshacen los cuerpos, y lo que nos preguntamos es: ¿cómo consiguen esas sustancias aquí?, ¿quién las transporta?, ¿dónde está la regulación?”.

Un ejercicio de violencia que se ha replicado en el estado potosino durante el último año, en donde cada vez más se localizan restos biológicos humanos en este tipo de contexto.

Más allá de los guantes, también hay exigencias de fondo, pues las madres buscadoras señalaron que elementos y personal de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de San Luis Potosí, pese a lo riesgoso que es su labor, no cuentan con seguridad social.

“Lo que pedimos es que quienes se dedican a esto desde las instituciones tengan acceso a salud y derechos laborales. No pueden seguir contratándolos por honorarios cuando arriesgan su vida todos los días. Necesitan plazas estables, dignas. No pueden seguir siendo temporales cuando están haciendo una labor permanente”, comentaron.

Asimismo, Pérez Rodríguez señaló que esperan que con el respaldo de figuras como el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Jesús Juárez Hernández —de quien dijeron tiene un conocimiento profundo del contexto al haber trabajado en la Comisión—, es un punto a favor. Sin embargo, las madres no quieren buenas intenciones: quieren acciones.

La urgencia de una reforma de ley

Según Pérez Rodríguez, el uso de sustancias como el ácido para desaparecer cuerpos abre un nuevo frente, y es la necesidad de reformar leyes que regulen la compra y traslado de este tipo químicos, pues al menos consideran ambigua lo estipulado en Ley Ambiental del Estado de San Luis Potosí, en donde se regula el manejo de sustancias químicas peligrosas, pues no se especifica cómo controlar el acceso a ácidos como el clorhídrico, que es el que comúnmente se encuentra en estos hallazgos.

“Así como lo hicieron con otros químicos, como los solventes que te piden te registres para su venta, necesitamos que haya un control más riguroso. ¿Cómo es posible que alguien compre una sustancia tan peligrosa y no se sepa a dónde va?”, cuestionó.

Mientras tanto, la búsqueda no se detiene. Con botas llenas de lodo, mochilas al hombro y corazones rotos, las buscadoras siguen. Las entregas simbólicas ayudan, sí, pero lo que se necesita es una respuesta integral, proporcional a la gravedad del horror que enfrentan cada día.

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