Estela Ambriz Delgado
En el marco del XXIV Festival Cultural de Cerro de San Pedro y el Día Mundial del Agua, tuvo lugar la mesa “Diálogos por el buen gobierno del agua y la Sierra”, en la que se habló sobre la vinculación de las luchas por la defensa del territorio y el agua en el municipio y en la Sierra de San Miguelito ante las amenazas empresariales, mineras e inmobiliarias; la necesidad de aplicar principios precautorios basados en los conocimientos comunitarios, así como la importancia de la organización social para el cuidado del recurso hídrico.
El sábado 22 de marzo se llevó a cabo este diálogo con la participación del doctor en Ciencias Sociales, Francisco Peña de Paz, del Observatorio Socio Ambiental del Colegio de San Luis (Colsan), quien destacó que la celebración del Día Mundial del Agua dentro del festival es muy pertinente, pues vincula el caso emblemático de Cerro de San Pedro y la defensa de la Sierra de San Miguelito.
Explicó que así lo considera, porque en esa lógica se muestra que la escasez de agua no solamente es a causa de la falta de lluvias, sino que ha habido una manipulación de derechos del agua para concentrarlos en unos pocos privilegiados. Como ejemplo se encuentra la forma en que la Minera San Xavier (MSX), hoy New Gold, obtuvo la enorme cantidad de agua que utilizó para la extracción de oro mediante la técnica de tajo a cielo abierto.
A pesar de que entre 1996 y 1997, cuando Minera San Xavier contaba con todos los permisos, ya existía una ley de veda del acuífero potosino, —la cual impide el libre alumbramiento y por tanto la posibilidad de otorgar derechos para uso industrial—, la trasnacional pudo obtenerlo de manera irregular, a través de un acuerdo con los propietarios del Club Campestre que tenía una concesión que no utilizaba.
“Durante 25 años o más, Minera San Xavier ha utilizado una concesión que había conseguido el Club Campestre argumentando que lo requería para uso humano, y por la reforma salinista ellos pudieron hacer un acuerdo de transmisión de derechos sin informarle al Gobierno Federal, un pacto entre privados. Entonces, ese es el tema que la presidenta está llamando a que rompamos, que ya no se permita, que no haya ese tipo de transmisión de derechos, en donde además pasó de uso humano a uso minero, no sólo industrial, sino minero, altamente contaminante”.
Por otro lado, el investigador indicó que la otra gran ambición empresarial es el objetivo de llenar de casas la Sierra de San Miguelito, que es el área de recarga del acuífero más importante para el valle de San Luis, por donde escurre e infiltra el agua que abastece a la población, pues actualmente en su mayoría proviene de la extracción de pozos.
“Entonces, por un lado las sequedades por control y monopolio del agua directamente mediante los derechos y por otro es mediante el despojo y control de sitios estratégicos del territorio que se quieren llenar de cemento como es el caso de la Sierra de San Miguelito, por ello es emblemático que el Cerro de San Pedro y la Sierra de San Miguelito sean convocados en este evento”.
Principios precautorios desde los saberes locales
Durante su participación en la mesa, la maestra en Derechos Humanos, Gabriela Aguirre García, integrante del Consejo Hídrico Estatal (CHE), hizo mención de que el Plan Hídrico Nacional queda corto para los objetivos del movimiento de defensa de la Sierra de San Miguelito, que busca gestionar la precaución de riesgos tomando en cuenta los conocimientos de la población.
Explicó que al igual que en la mitigación, donde se toma en cuenta la población para mitigar y solucionar los impactos ambientales que se generan sobre el territorio y el acuífero, la precaución lo hace es considerar sus conocimientos, no solamente su acción colectiva, sino en función de lo que las personas puedan aportar desde sus saberes locales y experiencias propias, lo que hace muy diferente la gestión del recurso hídrico.
Aguirre García puntualizó que no es lo mismo participar para tratar de resolver impactos que ya se dieron, que abrevar de esa participación y conocimientos para prevenir riesgos futuros para las próximas generaciones, y en este sentido se observa que el Plan Hídrico Nacional no considera las experiencias locales de los sectores afectados para la gobernanza del agua.
Asimismo, señaló que como Consejo Hídrico, pese a que los intereses que están incrustados en el poder estatal limitan esta forma de gestionar, no se quitará el dedo del renglón de que se gestione desde la precaución y la base social para el futuro de las próximas generaciones, pues “no queremos composturas al final del túnel de sustentabilidad débil, queremos una sustentabilidad fuerte para el estado”.
La necesidad de mayor organización ciudadana
Finalmente, el doctor en Arquitectura Sustentable, Edgar Hilario Piña Hernández, quien igualmente es integrante del CHE, habló de la importancia de la organización social y no desestimarla, pues como individuos se tiene poder para incidir en la toma de decisiones.
Apuntó que entre más organizada esté la ciudadanía más poder tiene y actualmente existen muchos mecanismos legales y organizativos, que pueden validar y dar apalancamiento a pequeños grupos de personas, los cuales pueden ser pequeños grupos de vecinos, pues toda la población es afectada ambientalmente en algún momento.
Piña Hernández enfatizó en que hace falta organización social para seguir poniendo sobre la mesa los temas de las diversas problemáticas y que realmente las autoridades hagan una gestión adecuada del recurso, además de que se pierde de vista que el agua en la zona centro-sur de San Luis Potosí y en el Altiplano es un recurso no renovable, pero no es gestionado como tal pese a que los ciclos de recarga toman miles de años.
“Se gestiona como si fuera un recurso que es infinito y que nunca nos lo vamos a acabar, cuando en realidad el enfoque debería de ser 100 por ciento un recurso no renovable, por los ciclos de recarga que toman de 2 mil a 5 mil años del agua que estamos utilizando para consumo humano en lo cotidiano. Desgraciadamente no se da la gestión del agua con esa importancia que debería de tener y nosotros como ciudadanos tampoco tenemos a veces esa conciencia clara, de que en realidad es un recurso finito que nos estamos acabando, y tenemos sí o sí que gestionarlo como tal, como un recurso no renovable”.