Carlos Rubio
Habría que empezar a difundir narco mensajes antes de que la iniciativa presentada en San Luis Potosí que lo prohíbe se apruebe y se sancione esta acción; o quizá las cooperativas de las escuelas tuvieron que atiborrar de comida chatarra a los niños antes de que esta fuera vetada. O al menos esta es la lógica que mostró tener el gobernador Ricardo Gallardo Cardona como autoridad.
El viernes, desde Villa de Pozos y frente a un numeroso grupo de niños, el gobernador aprovechó su intervención durante el evento de entrega de equipo de seguridad al nuevo municipio, para iniciar un muy necesario diálogo sobre los artistas que se desean para la edición de este año de la Feria Nacional Potosina.
Después de mencionar a Peso Pluma, Ricardo Gallardo habló sobre la pretensión de que en San Luis Potosí se prohíba la difusión de los corridos tumbados: “Aquí tengo un amigo (Cuauhtli Badillo) que quiere proponer que se prohíban los corridos tumbados. ¿Sí están de acuerdo o no están de acuerdo? ¿Quieren que les diga cuál es mi amigo? Mejor no les digo porque… ¿pero quieren o no quieren corridos tumbados? ¿Que se prohíban o que no se prohíban?”.
Para finalizar simplemente acotó: “Y si los prohíben pues hay que traer a Peso Pluma antes ¿verdad? ¿A Tito doble P no lo quieren aquí? Y lo traemos con Belinda”.
La simplificación del discurso es una técnica muy necesaria y útil para que un mensaje sea entendido a plenitud. Es algo muy utilizado en política para que cualquier persona pueda entender a los politiquillos. El problema es cuando no solo se simplifica el discurso, sino también el debate, sobre todo de un tema tan polémico como lo son los cantantes de corridos tumbados y su evidente relación con el narcotráfico.
La posible prohibición de los corridos tumbados en San Luis Potosí se colocó en la agenda pública luego de que el diputado Cuauhtli Badillo Moreno habló sobre el reciente veto que el estado de Nayarit estableció para este género musical.
Aunque aún no se ha presentado una iniciativa de manera formal, el legislador señalo que se deberá analizar si es necesario que en el estado se discuta una reforma de tales magnitudes.
Estos temas no llegan a la agenda pública por casualidad. La coyuntura que atraviesa México es delicada. Hace menos de un mes se halló lo que, se dice, son campos de entrenamiento y exterminio del crimen organizado, en Teuchitlán, Jalisco, donde hallaron más de 400 pertenencias que apuntan a cientos de personas cautivas.
Desde aquel día, es posible que el narcotráfico no vuelva a ser visto de la misma manera por los mexicanos. Lo que se escuchaba resonar como leyendas urbanas sobre el crimen organizado, fue visto a través de transmisiones en vivo en miles de pantallas de celular por millones de personas. Y una realidad turbia azotó al país: el narco es prácticamente una institución.
El debate sobre la necesidad, o no, de prohibir la difusión de los corridos tumbados, se debe a que muchas canciones de este género hacen una alusión, incluso positiva, del narcotráfico. Por lo que algunos estados han tomado la decisión de castigar a quienes los reproduzcan.
Por otro lado, está la visión sobre los corridos tumbados que dice que retratan a un México que existe y existirá quién sabe por cuánto tiempo más, y que esta misma narrativa es necesaria porque forma parte de nuestra cultura.
El punto de este texto no es si los corridos tumbados deben ser prohibidos o no, sino que un debate tan amplio como este, que además está repleto de dolor y sangre, no puede ser simplificado y llevado a la palestra de esta forma, a través de consultas a mano alzada como las que suele realizar el gobernador.
La lógica aplicada en aquel evento del gobernador es que hay que aprovechar para hacer algo que todavía no es sancionado por la ley, antes de que ocurra. Sin importar que esa acción sea delicada y seriamente cuestionada por sus implicaciones en el comportamiento de las infancias.
Es necesario que el abordaje de este tipo de temas sea más reflexionado por parte del Gobierno del Estado, sin importar que tenga una plena política propagandística en la que no importa nada más que la popularidad del gobernador.
De lo contrario, vamos haciendo una lista de quehaceres antes de que sean prohibidos.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.