Las horas convulsas del sindicalismo potosino

Abelardo Medellín

El sindicalismo por todos los rincones de San Luis Potosí vive en fechas recientes una racha convulsa de cambios violentos y pérdidas profundas que alimentan la idea esgrimida por el economista Moisés Naím: el poder, el verdadero poder que en otros años movilizaba voluntades colectivas, hoy es poroso y se hace más pequeño.

En esta misma semana, San Luis Potosí fue testigo de cómo mientras en unas trincheras las organizaciones sindicales se renuevan en favor de los trabajadores, en la gran trinchera pública la mayoría de los sindicatos se muestran vulnerables ante un futuro incierto, violentas contra sus propios agremiados e intervenidas por los mismos intereses que estarían dispuestos a vender a un trabajador con tal de mantener control político.

Entre los sindicatos que han perdido más terrenos, representatividad y coherencia tenemos a aquellos del magisterio. Mientras que a nivel nacional los sindicatos de la educación lograron hacer retroceder las reformas abusivas que impulsó inicialmente la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo, en San Luis Potosí organizaciones como el “Sindicato Independiente de Trabajadores del Colegio de Bachilleres” (SITCB) y la Sección 26 del SNTE dejaron ver en apenas unos días su infranqueable sumisión y completo desinterés por sus agremiados.

El sábado pasado, el oficialismo potosino desplegó la alfombra Verde para recibir a la dirigencia nacional del PVEM e iniciar una infame y cuestionable campaña de afiliación masiva, con la que pretendían presumir el músculo político local, que en realidad solo funciona por la extorsión incesante del gobierno en todos los ámbitos.

Para dicho evento, diversos grupos sindicales convocaron a administrativos, directivos y maestros para que asistieran como acarreados-llena-sillas al evento del PVEM; uno de esos grupos fue Cobach. A los administrativos del Colegio de Bachilleres se les informó que estaban obligados a asistir al evento, debían ir uniformados de mezclilla y playera blanca, y al mismo tiempo se les pidió invitar a las maestras y maestros sin informarles que se trataba de una fiesta proselitista ruin. Los administrativos fueron citados a asistir a las 10:00 de la mañana en las oficinas de la Dirección General de Cobach para partir de ahí en la ya conocida marcha del acarreo. Y ahí se les vio, decenas de profesionales de la educación se dieron cita para asistir a un evento político, obligados por la propia dirección general.

¿Dónde estaba el sindicato para velar por los derechos de esos trabajadores que fueron utilizados como relleno de un evento político?, ¿dónde quedó la lucha contra el abuso, el exceso y la indudable extorsión violatoria de los derechos políticos de los trabajadores? Pues seguramente que tanto el sindicato como sus representantes estaban ahí mismo, en dicho evento, porque no olvidemos que el SITCB, fue la organización que en 2021 ayudó a gestionar un evento masivos para que profesores del Cobach llenaran un evento proselitista de Ruth González Silva.

Los representantes del SITCB se soban el ego y se lavan las culpas intentando contar la mentira que entre más cerca del gobierno, más acuerdos y más beneficios lograrán, lo que no han advertido es que esa cercanía parece más una correa que un asiento en la mesa.

En la misma semana atestiguamos por igual el caso de la Sección 26. El pasado 26 de marzo, el SNTE envió un oficio firmado por el diputado y secretario general del sindicato, Juan Carlos Bárcenas Ramírez, en el que citaba a secretarios y representantes de Telesecundaria a una “reunión informativa” para el día 27. A la reunión, arribaron maestros que se encontraron con que en las puertas del recinto se les pedían sus celulares para guardarlos en una bolsa y no permitir que fuera grabada la información que se les iba a dar.

Al advertir tan extraña solicitud, los maestros ahí presentes se negaron a entregar sus celulares y pidieron pasar aún así; la resistencia de unos y la negativa de los otros, provocó un intercambio de empujones, el portazo del sitio y un conato de pelea que dejó a uno de los profesores tirado en el piso.

De acuerdo con la opinión de un grupo de maestros de base, la reunión de la Sección 26, a la que la Juan Carlos Bárcenas solo se presentó a través de una video llamada, fue un intento del sindicato por disuadir una marcha planeada para el próximo lunes como protesta por los ya recurrentes retrasos en el pago de diversas prestaciones.

A la par de estas coyunturas en el sector educativo, el miércoles pasado la tarde nos recibió con la noticia del fallecimiento de Bernardina Lara Argüelles, lideresa del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de Gobierno del Estado (SUTSGE), que encabezó la organización mayoritaria del sector burócrata durante más de tres décadas.

Una columna no alcanza para explicar con justicia el medio centenar de logros sindicales que la lideresa del SUTSGE sumó durante sus casi 38 años como secretaria general, pero es necesario recordar que apenas unos meses después de que se hizo del cargo como gobernador Ricardo Gallardo Cardona, Lara Argüelles fue la primera en denunciar que la estrategia del gobierno actual no era el diálogo, que la naturaleza de la Gallardía no era la conciliación, no, el primer tilde con el que la sempiterna lideresa calificó las acciones del gobierno actual fue “terrorismo laboral”.

Hoy, el SUTSGE enfrenta a un gobierno avasallante, abusivo, agresivo y arbitrario, mientras al mismo tiempo debe lidiar con el vacío de poder que dejó su líder. Con este vacío a cuestas, el sindicato debe enfrenta un gobierno que obliga a su trabajadores a servir de lacayos digitales en las redes del jefe del ejecutivo, ha sostenido una campaña de despidos injustificados a trabajadores, retrasa el pago de pensiones, es omiso en pagar el servicio médico de los burócratas y, aún con tanto abuso, el gobernador se permite salir a declarar en cada fecha feriada que los trabajadores de base son flojos, que no trabajan y al mismo tiempo difunde su fantasía necia de que él trabaja 17 horas al día. Como si viajar en camionetas con chofer privado y tener un ejército de asistentes que te atienden y cuidan fuera la condición promedio del trabajador de la burocracia y no el obsceno privilegio de un gobernador.

No todo es malo en esta temporada de cambios y vueltas de rueda. Esta misma semana empleados de la planta en San Luis Potosí de la empresa Contitech Mexicana otorgaron por votación el contrato colectivo de trabajo a la Liga Sindical Obrera Mexicana (LSOM), y con ellos se despidieron de la ya anquilosada Confederación de Trabajadores de México (CTM), que otrora los representaba. El rompimiento se da tras meses de lucha en la que los trabajadores advirtieron que la empresa coartó la participación y entrada de la LSOM y favoreció injustamente la CTM. Este tipo de cambios son lo que nos hacen recordar aquello que parece que el SNTE, el SITCB y el SUTSGE olvidan de vez en cuando: el sindicato es un esfuerzo colectivo por proteger el valor del trabajador… o no es.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es reportero de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.

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