Abelardo Medellín Pérez
La elección de cargos judiciales que viviremos por primera vez en San Luis Potosí este 2025, ha dejado ver en su proceso, descalabros que solo aumentan la cantidad de preocupaciones ante un ejercicio evidentemente improvisado y simulado.
Está semana los Comités de Evaluación, que se encargaron de registrar y analizar los perfiles que buscan contender en la elección de jueces y magistrados en el estado, desahogaron diversas fases del proceso que incluyeron la publicación de las listas de mejores Evaluados, la insaculación pública de los cargos con número suficiente de aspirantes y la publicación de las duplas en el Periódico Oficial del Estado.
De estas simples, pero muy trascendentes obligaciones, los Comités de los tres poderes cumplieron someramente con la mayoría, y justo por este cumplimiento parcial, dejaron ver los muy lamentables y nada sorpresivos vicios que se esperaban de un proceso armado, aprobado y justificado a las carreras.
De los vicios más notorios podemos distinguir la ilusión de opciones diversas que serán electas por la ciudadanía, la violación de la normativa electoral durante el proceso de definición de los candidatos elegibles, el incumplimiento de la publicación de las duplas en los términos legales y la falta de publicidad de los procesos de insaculación.
Vayamos de lo vergonzoso a los preocupante.
Sorprende que un gobierno como el que tenemos actualmente, a cargo de un Ejecutivo cuya principal preocupación es su imagen, no haya sido capaz de realizar un evento mínimamente organizado y convocado con tiempo, para asegurar el carácter público de la insaculación; consideración que se contempla en el Artículo 103, párrafo 14 de la Constitución Política del Estado de San Luis Potosí.
Mientras que los Comités del Legislativo y el Judicial convocaron con horas de anticipación y realizaron una insaculación a la que cualquier cuidando podía asistir, el comité del Ejecutivo realizó su proceso de tómbola a puerta cerrada, sin avisar la hora ni el lugar, sin convocar prensa, sin ni siquiera una mención mínima en las redes sociales de gobierno o de su principal propagandista, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
Pareciera que el comité del ejecutivo, aunque no tenía nada aparentemente controversial por votar, decidió ignorar que, tal como lo dice nuestra constitución, los procesos para definir a estos candidatos son de orden público e interés social.
De acuerdo con las convocatorias publicadas por los tres comités, tras el proceso de insaculación y definición de las duplas, éstas debieron ser publicadas en el Periódico Oficial del Estado el mismo miércoles 12 de febrero, sin embargo, aunque hasta ahora habían cumplido en tiempo con las partes del proceso, esta, que significaba la ante sala a definir los perfiles que irán a la boleta, no se cumplió de acuerdo con la ley y con ello, los Comités encargados llanamente desatendieron la ley.
Después tenemos los vicios propios de los perfiles; por un lado, el incumplimiento de la propia normativa a la que se ciñe.
De acuerdo con la manifestación décima de la Carta bajo Protesta de Decir Verdad que se incluía en el anexo de las convocatorias, los aspirantes a registrarse por algún cargo judicial, se comprometían a no inscribirse ante más de un comité, de conformidad y con los establecido en el Artículo 11 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Esto quiere decir, que nadie debía dobletear o tripletear registros.
Sin embargo, al final hubo ocho personas que se registraron frente a los tres comités y otras 24 que se registraron en al menos dos comités distintos, y al final, los perfiles repetidos fueron elegidos dentro de duplas en todos los casos insaculados.
Con al publicación de las listas definitivas de duplas, el número de personas que se registraron ante más de un comité podría crecer exponencialmente, y por lo tanto, se comprobaría que hay diversos perfiles que en automático irán a la boleta, pero que su llegada fue precedida por una violación a los principios mínimos requeridos por la ley en la materia.
Finalmente, se presenta ante nosotros por igual la problemática que es la ilusión y simulación de opciones diversas, que siempre fueron únicas.
Si haber dejado avanzar en el proceso a personas que incumplieron su propios compromisos no era suficiente prueba de que los Comités son gigantescos floreros carentes de credibilidad, tanto ellos como su criterio mismo se desvirtúa, ante el hecho de que la insaculación solo aplicó para dos cargos en la mayoría de los casos, es decir, que el en más del 90 por ciento de los cargos tendrán candidatos que no fueron insaculados, y en algunos casos, tendrán candidatos únicos registrados.
¿Cómo le dirán a la gente que se inscribieron los mejores perfiles y entre ellos se eligió a un ciudadano aleatorio, cuando la realidad es que el ejercicio llamó tan poco la atención que ni siquiera pudieron ejecutar satisfactoriamente su circo de la tómbola?
Con estos antecedentes justo al inicio del, cada vez menos confiable, proceso de elección judicial, queda claro que el reto le quedó muy grande a los poderes del estado y no lograron dotarlo de la publicidad, legalidad y credibilidad que requería para ser tomado en serio.
Que no sorprenda a nadie si después vemos descaradamente vicios más despreciables en esta elección, porque al final, como bien sabemos, lo que mal comienza, mal acaba.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es reportero de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.