Senado da luz verde a la posibilidad de Ruth González por la gubernatura

Por Victoriano Martínez

Para San Luis Potosí, el cambio en la entrada en vigor de la reforma contra el nepotismo electoral de 2027 al 2030 derribó la barrera que se creyó que esa modificación a la Constitución sería para el proyecto transexenal-caciquil del clan de los Gallardo, y deja ver su capacidad de negociación-chantaje con la Cuarta Transformación (4T), de la mano del PVEM.

“Imagínense si he enfrentado a Salinas y a Fox y a Calderón y a Peña que no vaya a poder enfrentar a mafiosillos”, expresó el 11 de marzo de 2018 el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ante la pregunta sobre si tendría las agallas para detener las documentadas amenazas y extorsión a ciudadanos y empresarios por parte de los Gallardo.

Entonces, Ricardo Gallardo Juárez, padre del actual gobernador, era alcalde de la capital en busca de la reelección, en tanto Ricardo Gallardo Cardona, el hijo, era candidato a diputado federal por el PRD.

Dos años tres meses antes, Gallardo Cardona había sido liberado, en diciembre de 2015, de una cárcel federal, acusado por el desvío de 209 millones cuando era alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, en un proceso que aún sigue abierto.

Con esos antecedentes por los que López Obrador los llamó mafiosillos, Gallardo Cardona comenzó una ruta en la que no sólo no los enfrentó, sino que los convirtió en aliados por la vía de una maniobra en la que el gobernador renunció al PRD en 2017, del que era coordinador de la fracción parlamentaria en la Cámara de Diputados.

Gallardo Cardona puso a disposición de Morena los votos que se llevó de la fracción perredista por la vía de integrarse al grupo del PVEM, para allanar su camino hacia la gubernatura. Desde entonces, el mandatario se adhirió a las negociaciones verde ecologistas como presunto aliado de la 4T.

Aunque la resolución del amparo que liberó a Gallardo Cardona no lo exonera y en cambio sí describe la forma en que se dio la triangulación de recursos del ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez a sus empresas a través de la Clínica Wong, López Obrador optó por apoyarlo al grado de llamarlo “gobernador de 10”.

No eran pocas las denuncias por desvíos de recursos y hasta por enriquecimiento ilegal, ampliamente documentadas, en contra de los Gallardo, al grado de que la propia Unidad de Inteligencia Financiera presentó ante la Fiscalía General de la República una denuncia por el desvío de 725 millones de pesos, a la que no se le dio trámite.

Fueron ignoradas por la 4T de la misma forma en la que se dejó pasar la promoción personalizada que como diputado federal realizó Gallardo Cardona, siendo diputado federal, hizo como preparación para su postulación a la gubernatura y por la que incluso aparece en la lista de servidores públicos sancionados de la Cámara de Diputados.

¿Qué negoció la 4T con Gallardo Cardona para exponer a San Luis Potosí a la llegada a la gubernatura de un personaje con esos antecedentes, al grado de que Mario Delgado como dirigente de Morena encabezó reuniones para someter a los militantes locales del PT para que lo apoyaran aun en contra de la candidata de su partido?

Desde la primera semana como gobernador, Gallardo Cardona reorganizó la estructura del DIF estatal y la Secretaría de Desarrollo Social y Regional para empatar la organización para la entrega de apoyos sociales con la estructura de los distritos electorales y convocó a los delegados distritales a salir “a trabajar con hambre de triunfo como siempre han tenido”.

Desde entonces, 4 de octubre de 2021, el reparto de despensas se realiza con un mensaje que les transmiten de viva voz a los beneficiarios al momento de entregarlas: se los envía el gobernador Ricardo Gallardo Cardona y su esposa Ruth González Silva.

Un trabajo de clientelismo electorero que, con muchas otras estrategias de manipulación del voto, permitieron que, en las elecciones de 2024, González Silva lograra obtener los 526 mil votos que le presumió en la sesión de ayer al senador Marco Cortés.

Lo que no dijo González Silva es que esa estructura electorera que comenzó a operar el 4 de octubre de 2021 desde el gobierno del estado y las maniobras adicionales se limitaron a beneficiar al proyecto político familiar sin ningún beneficio para la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum Pardo, quien obtuvo 183 mil votos menos que ella en el Estado.

Un resultado electoral que hizo considerar a Gerardo Fernández Noroña, hoy presidente de la directiva del Senado, que Gallardo Cardona “pasó por arriba de Morena”.

Sí hubo un abuso, un abuso, un error político serio. Él se está viendo el ombligo y está pensando en su sucesión”, dijo Fernández Noroña para enseguida considerarlo un agravio grande.

A 268 días, aquel agravio no parece haber resultado tan grande: con el aplazamiento de la prohibición del nepotismo electoral, le acaban de dar luz verde al clan de los Gallardo para intensificar la de por sí abrumadora campaña permanente de promoción de imagen enfocada al 2027.

Si al no enfrentar a quienes llamó mafiosillos López Obrador abrió la puerta para que llegara a la gubernatura un personaje con los antecedentes de Gallardo Cardona, este 25 de febrero, el Senado amplió el acceso para que todo el clan siente sus reales en el Estado.

Dos agravios de la 4T contra la población de San Luis Potosí que consolidan un proyecto caciquil que presagia un avasallamiento electorero para el 2027 por el desequilibrio en la contienda y las ventajas indebidas que caracterizan al nepotismo electoral que, por muy malo que sea, su prohibición se puede aplazar.

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